La ruta de la “fariña”

Ayer nuestros amigos de Galicia Máxica ponían a la venta su primer libro,  20 rutas para hacer en familia, “Galicia 20 rutas con niños”, por un módico precio de 15 € nos proponen las que a su juicio son las 20 mejores experiencias para vivir en familia dentro de  nuestra tierra.

Galicia Maxica

Hacer deporte, conocer lugares nuevos, disfrutar de la naturaleza y desconectar son algunas de las cosas que pretendemos hacer cuando decidimos realizar una ruta de senderismo o turística; en este caso, con esta novedosa propuesta, a parte de unir lugares, los caminos pueden servir para unir a las propias familias. Creo que como terapia familiar es muy recomendable hacer actividades de este tipo para fortalecer los vínculos afectivos y reforzar el sentimiento de pertenencia a la unidad familiar.

Por ello, aplaudo esta novedosa iniciativa y os deseo el mayor de los éxitos en vuestro empeño de dar a conocer Galicia, vuestra intención es la nuestra, por tanto desde hoy os acogemos en #meidingalicia.

Hablando de rutas… Hoy quiero acercaros a una de mis favoritas, la que yo coloquialmente llamo “La Ruta de la Fariña”. Tranquilos, nada tien que ver con el libro ni con la serie homónima que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos; no vamos a hablar de planeadoras, ni de la ría, ni de como escapar de la Guardia Civil. Aunque pueda parecer chiste fácil yo ya le llamaba así antes de que viese la luz tan controvertida Obra. Mi abuela paterna, que era agricultora, me llevaba con ella a “moer a fariña”, os juro que a día de hoy me cuesta mucho decir la palabra harina cuando hablo en Español.

Galicia, el país de los mil ríos. El país donde viven muchos pueblos ahogados por los embalses de Franco. Galicia, ese lugar donde existe una etnografía increíble que evidencia el importante peso del aprovechamiento de la fuerza del agua como fuente de energía.

Por toda nuestra geografía quedan vestigios de esta gran industria que  se desarrolló  en las proximidades de los ríos. Fueron los molinos los antecesores de las “fábricas de la luz” (como la de Caldas a la que hacíamos referencia en nuestro anterior post) y de las centrales hidroeléctricas.

Existen molinos de muchos tipos, con diferentes utilidades (molinos para productos agrícolas, aserraderos, cantería…) pero todos funcionan con unos mecanismos similares que les permitían convertir la energía cinética. Para los que crecimos en la aldea son lugares entrañables y que forman parte de nuestro imaginario y nostalgia.

molino bien (2)

La gente de los pueblos de Galicia llevaba sus cosechas de centeno, trigo y  maíz a moler a estos lugares para convertirlos en harina; había molinos que pertenecían a familias, otros que eran compartidos y algunos que eran propiedad de personas que tenían como oficio ser molineros. Mientras en el interior de estas construcciones se realizaba la faena las gentes aprovechaban para socializar, compartir viandas  o intimar con su pareja duranate lo que solían llamar “muiñadas nocturnas”; hay muchas canciones populares que hacen alusión a las situaciones que se daban allí.

Rutas donde los protagonistas son los molinos hay muchas: la de Samieira en Poio, la ruta da Pedra e da Auga que tan famosa hizo M. Rajoy, la de los molinos de Batán en Salcedo, la de Órdenes, la de Ría Barosa en Barro u otras de índole más gastronómica como ruta dos muiños de Reboreda.

Pero en mi modesta opinión hay una que sobresale sobre todas. La ruta dos Muiños do Folón e do Picón es una obra de ingenieria singular e irrepetible, el aprovechamiento de la orografía y el espacio llevadas a la máxima expresión, todo ello conjugado con una belleza natural que enamora en el primer impacto visual.

Molinos folon e pc

En el Concello de O Rosal se encuentra esta formación compuesta por 62 molinos de agua que escalan ambas laderas de la montaña, de ahí que los de un lado se denominen “muiños do Folón” y los del otro “muíños do Picón”. Comentaros que este espacio fue declarado Bien de Interés Cultural.

El punto más alto se encuentra a 227 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndose en un verdadero mirador desde el que se puede contemplar: el Concello de O Rosal, el río Miño y Santa Tegra (A Guarda).

Los molinos son un ejemplo de arquitectura popular, pero en este caso podemos elevar el conjunto a la categoría de ingeniería popular. Su armonización con el espacio que lo rodea, el aprovechamiento del agua, un entorno cuidado y una vegetación que crece con la ayuda del microclima y las condiciones de la tierra que allí se dan, lo convierten en uno de los tesoros  de Galicia.

Caminar por las pendientes acompañado del sonido del agua correteando por los regatos, el sonido de: pájaros, grillos, ranas… Respirar ese aire puro en plena naturaleza y disfrutar de las vistas en 360º, son la mejor medicina para eliminar el estrés de nuestra vida diaria.

A pesar de ser una ruta escalonada, no entraña gran dificultad, en  sus 3 kilómetros de recorrido el tiempo se pasa volando; seguramente el entorno ayude a que la percepción sea más agradable, en mi opinión en este lugar se produce una perfecta integración entre una actividad  humana y el paisaje.

Existen documentos que recogen noticias de que en este lugar ya había actividad de molienda en el siglo XVII aunque el más antiguos que se conserva data del 1715.  Según tengo entendido es una de las mayores concentraciones de molinos de agua de toda Europa, hecho que lo dota de una mayor relevancia respecto al resto de las rutas que podemos encontrar en otros lugares.

Tanto si decides ir solo, como si decides hacerlo con amigos o con familia, como nos recomiendan desde Galicia Máxica, es un lugar que te sorprenderá muy gratamente porque no hay nada igual ni parecido.

Después de esta interesante ruta puedes reponer fuerzas en alguno de los muchos buenos restaurantes que hay por la zona, tanto si eliges A Guarda, Oia o Baiona tienes  una amplia oferta. Si me lo permitís os recomendaré algunos que conozco: tanto el Casa Henriqueta (Oia- Buena cocina en un lugar con encanto – Puedes aprovechar la visita para ver el único monasterio cisterciense pegado al mar), Porto dos Barcos o antes de llegar a Baiona el Restaurante del Talaso Atlántico- Faro- (de lujo las vistas y la cocina nunca defrauda); en Baiona se ha puesto muy de moda el Recuncho Mariñeiro del gran Pedro Villamarín, pero como todos sabéis, en Baiona hay multitud de restaurantes y buenos (Pazo de Mendoza, Casa Rita, Rizón, Rocamar, La Crep o los más asequibles El Corralito o la Micro Cervecería); si por el contrario decidís ir a A Guarda os recomiendo que visitéis el mítico Chupa Ovos, el Trasmallo, Casa Valladeiro, el Puerto Guardés o para los más exigentes el Bitadorna de Chus y Xavi siempre es una apuesta segura por la calidad.

Ya sabéis se acerca un fin de semana soleado, para los que no quieran pasar calor en la playa… La fariña es el futuro.

Autor: meidingaliciacom

Cosas hechas en Galicia

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