Oia-Ramallosa: respirando el Atlántico.

Madrugar mucho tiene sus ventajas, desde Oia puedes ver salir el Sol tras las montañas mientras desayunas. Creedme que es un espectáculo digno de fotografiar con la retina. Comenzamos el Camino dirigiendo nuestros pasos hacia una senda de tierra, dejando a nuestra espalda el Monasterio, el Arrabal y los recuerdos de la buena mesa de la noche anterior.

Esta parte del camino es de las mejores porque está en muy buen estado, la senda es de tierra y  transcurre paralela al mar (cómoda para caminar o correr); pero el punto fuerte es que no necesitas ipod, la música del sonido del mar te acompañará durante esta parte del viaje, el viento marino acariciándote y si a eso le unes el olor a sal fruto de las olas que rompen con las rocas pues resulta muy reconfortante. Caballos, bueyes, ovejas y cabras en los cercados que hay a ambos lados del camino, algunos chalets muy bonitos,  un grupo de portugueses y otro de italianos peregrinando a Santiago. Lo más negativo de este tramo es la falta de árboles o sombra, si lo realizas un día de Sol puedes quedar abrasado, pero es lo normal es que al estar tan próximo al mar no haya excesiva vegetación para abrigarnos, por eso es conveniente hacerlo a lo “Pedro Madruga”.

recorrido Oia
Vista de la Costa Oiense

Es una pena no venir con tiempo y poder desviar nuestro camino para visitar As Sobreiras do Faro en Viladesuso (un bosque de alcornoques desarrollado y gestionado por los comuneros de la zona, con gran riqueza ecológica y etnográfica que tiene el honor de ser: desde el 2011 el primer Parque Natural Privado de Galicia  – Espacio Privado de Interés Natural- y el bosque mediterráneo más occidental de Europa. Tiene una senda de 3 km. que transcurre entre los montes de O Pousiño y O Faro pegado al curso del río Broi) o también visitar las Pozas de Mougás y Pías (formadas en las laderas de a Serra da Groba donde el río Mougás hace una espactacular cascada que termina en un pozo, mientras que el regato Pías hace lo propio aunque en menor medida; a lo largo de sus cursos podremos encontrar numerosas “pozas” donde mitigar nuestro calor).

Poza de mougas
Poza de Mougas

Llegados a Mougas es parada obligada para refrigerarse y alimentarse el Aguncheiro, en la zona se encuentra el Camping de Mougás (a los que le guste el campismo les recomiendo que visiten sus instalaciones para que lo valoren como una opción de lugar de vacaciones). Permitidme que ahora si hagamos el primero de nuestros desvíos, pasando el Aguncheiro y dejando atrás los restos del Campo de Fútbol del Mougás,  para conocer A Cabeciña. Área arqueológica y mirador natural sobre los antiguos dominios del cenobio oiense. A 142 metros sobre el nivel del mar tenemos unas espectaculares panorámicas del Atlántico, del puerto natural de Mougás y de los caprichos geológicos de la madre naturaleza. Pero lo que más  me gusta de este sitio es su patrimonio arqueológico: hay un conjunto de petroglifos donde se representan laberintos y circunferencias concéntricas,  también en otras rocas podemos observar cazoletas y los restos de un asentamiento castreño. Existe un mapa de la edad media (s. XVII) donde aparece indicado que allí se encontraba la Fortaleza de Cabestán. Tras las puesta en valor del área por un grupo de arqueólogos (2012) podemos ver las capas de las diferentes estructuras propias de un castro, desde su sistema defensivo hasta su parte alta. Actualmente hay paneles informativos y una casa construída con materiales similares a los empleados por sus antiguos moradores hace 4000 años.

A Cabeciña Petroglifos (2)
Petroglifos y vistas desde A Cabeciña

Seguimos avanzando en dirección a Cabo Silleiro, si bien es cierto que antes de llegar a este punto el Camino trepa por la montaña (esquivando el fenomenal hotel Talasoatlántico, un lugar para disfrutar y relajarse) y se hace más resguardado yo me realizaría el segundo desvío de la jornada para visitar: los restos del antiguo Faro, el Faro Silleiro y las ruinas de la antigua batería militar.

En el margen izquierdo de la carretera de A Guarda a Baiona está lo que queda en pie del antiguo Faro Silleiro, inaugurado en 1862 (aunque existe un Real Decreto de 1847 sobre el alumbrado de las costas que ya hablaba de la necesidad de una linterna en esa zona), inicialmente tenía una lámpara de mecha que utilizaba aceite vegetal como combustible hasta que en 1909 fue sustituída por una lámpara de petróleo.

En la ladera derecha encontramos el actual Faro, inaugurado el 3 de agosto de 1924, está a 85 metros sobre el nivel del mar. La torre del faro (30 metros) emerge en el centro de un bello edificio, su linterna de 3000 W (desde 1960) alcanza hasta 44 km en condiciones metereológicas favorables. Fue convertido en uno de los primeros en radiofaro, tuvo instaladas sirenas y unas lentes de 20 km para orientar a los aviones; así como, un emisor eléctrico de alcance 200 millas. Entre el 21 y 22 de diciembre de 1924 sufrió un incendio al caer un quinqué sobre unos algodones empapados en petróleo y el faro quedó inutilizado temporalmente hasta el 13 de Julio de 1925, por tanto tuvieron que reahabilitar el antiguo faro a toda prisa para dar servicio mientras se procedía a la reparación del nuevo.

Justo al lado del faro podemos ver las piezas de artillería custodiando la batería de Silleiro. Aunque todo el mundo que habla de dicho lugar sitúa la construcción de esta batería en 1940, realmente las primeras piezas de artillería se colocaron en 1923 (antes que el Faro) dos cañones Vickers procedentes de un acorazado que naufragó en las costas de Melilla. Sería en 1940 cuando se añada una tercera pieza y en 1943 es cuando se construye el complejo militar que hoy podemos visitar. Tras la Guerra Civil, España vive con el miedo de un posible ataque, por tanto se construyen por la costa una serie de baterías destinadas a proteger puntos estratégicos (la vecina batería de Monteferro, la betería Militar de San Vicente do Mar o la del Monte de San Pedro en A Coruña). La actividad como batería de defensa se mantuvo hasta 1979, tras desaparecer el Regimiento de Costa pasó a ser cuartel militar donde muchos vecinos prestaron servicio, después de que éste dejase de ser obligatorio se mantuvo un pequeño destacamento que lo custodiaba hasta que en 1998 es abandonada y pasa a ser destrozada pro vándalos y amigos de lo ajeno. Ver el estado en el que se encuentran actualmente, después de haber visto el acuartelamiento en pleno funcionamiento, me provoca estupor y rabia; pero aún así, es un estupendo lugar para visitar y hacer fotos bonitas. Además, existen un montón de leyendas y sucesos que han tenido lugar allí (por las noches se podían escuchar gritos y murmullos que provocaban que los militares fueran a refugiarse al faro, también hay una historia de unos encapuchados que quemaron una cruz allí, en el 2002 fue utilizado como centro de observación de la marea negra del Prestige). Historias a parte la construcción militar es una gran obra de ingeniería, sus 200 metros de pasadizos subterráneos se conservan en buen estado, el resto de las instalaciones han sido destrozadas… mientras el patrimonio se pierde a la espera de una solución por parte de alguien.

Retomamos nuestro camino por una zona boscosa en subida (Montes de Baredo) que nos conducirá hasta Baiona. El Camino Portugués no pasa por la zona del puerto, ni por el centro neurálgico de esta maravillosa villa, sino que la sortea por su parte alta (Barrio de San Antón) discurriendo entre las callejuelas del barrio histórico hasta enlazar con la calzada real que une O Burgo con A Ramallosa (destino final de la etapa).

Colegiata Baiona
Ex- Colegiata Santa María

Baiona por si sola tiene material suficiente para una historia en este blog, por tanto no voy a pisar contenidos de una futura entrada. Ahora bien, para los que quieran visitar la Villa os recomendaré, a parte de sus locales de hostelería, mis lugares imprescindibles: la Ex-Colegiata de Santa María, la Iglesia de Santa Liberata que guarda un Santiago Apóstol ecuestre, el Hospital Sancti Spiritus -hospital de pobres y enfermos que acogía a los peregrinos-, las fuentes de Ceta y el Pombal, el cruceiro de la Santísima Trinidad, la réplica de la Carabela La Pinta, La Virgen de la Roca (1930, Antonio Palacios) y como no la Fortaleza de Monterreal con su paseo perimetral exterior que enlaza con el paseo portuario.

Después de una parada gastronómica en Casa Rita (buen trato y sinceridad, buen producto y mejor cocina) dieta liviana a base de percebes de la zona (probad su versión en hamburguesa o las croquetas de centolla), camarones  y mero a la plancha; después de comer os recomiendo una parada en el establecimiento que Bico de Xeado tiene en Baiona (Helados artesanos con leche de la Granxa O Cancelo), yo personalmente estoy enamorado del de Licor Café de Gomaríz pero el de Hierbabuena no desmerece. Probad los diferentes sabores que os ofreceran allí y elegid el vuestro.

Playa Ladeira
Playa Ladeira.

Dejando atrás las playas de Santa Marta y Ladeira, dos buenos arenales para disfrutar del verano, me invaden nuevamente recuerdos de juventud, de esas noches mágicas de La Recta de Baiona, donde locales como La Bici y el Persígueme Rodríguez eran los culpables de que nos costase más de la cuenta llegar al Camping de Ladeira.

Al fin enfilamos Sabaris, vamos pasando antiguas casas de veraneo y otras de nueva construcción pero con el mismo fin, también la llamativa Iglesia con su Torre. ¡Qué pena que hoy no sea día de mercado! A nuestra izquierda el Esteiro da Foz con su bello paseo, a lo lejos se divisan: el Pazo Cadaval (S. XVIII), el río Miñor y el Puente de A Ramallosa. Posiblemente del s. XIII, de estilo románico tardío o gótico temprano, con sus diez arcos de medio punto ligeramente afilados, presidido por San Telmo patrón de navengantes. Éste se construyó sobre los restos de un puente romano que formaba parte de la vía XX “per loca maritima”, dice la leyenda que el bueno de Almanzor lo destruyó y que fue D. Pedro González Telmo (San Telmo a la postre) el que lo mandó volver a levantar y luego ya convertido en Santo lo protegió de su destrucción tras una gran tormenta.

Ponte Ramallosa
Puente de A Ramallosa

Ya en A Ramallosa, en el Concello de Nigrán, daremos por terminada nuestra primera etapa. Mi recomendación de alojamiento es el Albergue-Hospedería Pazo de Pías, en el próximo capítulo de este diario os ampliaré información sobre este curioso lugar.

 

 

Autor: meidingaliciacom

Cosas hechas en Galicia

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