A derradeira lección…

Recientemente celebrábamos la llegada a Galicia del cuadro de Castelao: “A derradeira lección do mestre”, una obra que muchos llaman el “Guernica gallego” (puta manía de comparar lo incomparable). En su presentación el discurso del Presidente de la Xunta de Galicia generó mucha controversia ya que omitió hablar del mensaje  que esconde este fundamental lienzo. Obviar la realidad del Franquismo (que algunos llaman por desconocimiento fascismo, cuando realmente fue mucho peor que la corriente que apadrinó Mussolini en Italia) no sirve para suturar las heridas y mucho menos para calmar la situación de tensión que estamos viviendo.

Era una oportunidad para que el Presidente de TODOS los galegos desmarcase su partido de las corrientes neofranquistas que empiezan a emerger en las cloacas de la nostalgia. Pero no fue así, algo que me extraña conociendo el dominio del discurso que tiene Feijoó, esa apropiación fraudulenta del “galeguismo” que heredó de Manuel Fraga.

Este cuadro es un homenaje que hizo Don Daniel a su amigo y hermano ideológico Alexandre Bóveda, que a su vez era íntimo amigo de Enrique Rajoy (Secretario del Comité de la Autonomía en la que también estaba Alexandre; además formó parte de la comisión redactora del Estatuto del 36), ambos fueron represaliados por sus ideas políticas tras la sublevación militar, con diferente suerte, el abuelo de Mariano Rajoy, años después, consiguió recuperar su cátedra y volver a la Universidad de Santiago, Alexadre fue fusilado y entrerrado con la bandera de Galicia bajo el traje.

Tengo que reconocer que este cuadro despierta mi sensibilidad ya que, como os conté en diferentes ocasiones, mi bisabuelo era maestro y fue represaliado: por comunista, por republicano, por cantar el himno de Riego al final de sus clases sobre política. Lo pasearon unas cuantas veces y salvó la vida gracias a un cura antifranquista.

Feijoó tiene amnesia política, yo no. Esta es mi última lección a Feijoó.

Nas cunetas xacen sen vida corpos,
pasean as almas mártires
dos devotos da intolerancia.
Ósos anónimos con nome
silenciados polas balas
dos covardes que escondían
a vergoña detrás das culatas.
O ceo chora, a terra treme;
o noso pobo nunca esquece
a dor da ofensa.
O artista pinta, o mestre pousa;
a terra cheira a morte,
as árbores están espidas, sen follas.
Políticos fusilados
mirando de fronte, sen pedir misericordia,
defendendo o que amaban
por sentimento e non por gloria.
Inventaron o pasado
reescribindo ao seu antollo a historia,
borrando os asasinatos
dos libros e da memoria.
O cadro é un lenzo gris
como os recordos dun pobo
que aínda chora,
feridas que non se curaron
por máis que o tempo corra.
O mestre morreu,
a tristeza dos nenos aflora
como os berros que en silencio
evitan as pantasmas
que non poden recoñecer a deshonra.
Cala o Presidente
o pobo se enoxa,
para seren un bo líder
hai que gobernar para todos
e para todas.
O ceo chora, a terra treme;
o noso pobo nunca esquece
a dor da ofensa.
O artista pinta, o mestre pousa;
a terra cheira a morte,
as árbores están espidas, sen follas.

Autor: meidingaliciacom

Cosas hechas en Galicia

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